• Entrevista sobre la madre eterna

     EL ORIGEN DE LA NOVELA

     

    P- ¿Cómo surgió la idea del libro?

    R- La madre eterna se me impuso debido a la extrema vejez de mi madre. Gracias a esta novela, logré aceptar el pasaje de la condición de hija a la de madre de mi madre, un trance sumamente difícil. De repente, tenemos que empezar a cuidar a quien siempre nos cuidó y a elaborar un duelo antes incluso de que esa persona muera. No hay manera de escapar de ello. Pero, ¿cómo soportarlo y de qué forma obrar?

    Al escribir La madre eterna, me deparé con un drama al cual padres e hijos están sujetos cada vez más: el de la vejez extrema. Precisamente por eso, la longevidad es uno de los temas del Museo del Mañana de Río de Janeiro, un museo que debería servir de ejemplo para varios otros.  En uno de los paneles puede leerse: «Seremos aún más numerosos, y algunos vivirán por mucho tiempo. Seremos más longevos, y en muchos lugares se vivirá tres veces más que durante el Imperio Romano. Los ancianos serán tan numerosos como los niños…». Es obvio que la longevidad tendrá consecuencias importantes para el planeta.

     

    EL MARAVILLOSO MUNDO MÁGICO

     

    P- En la novela usted sostiene que debido a la longevidad extrema, sería necesario inventar otro mundo para los ancianos.

    R- Sí, un mundo inofensivo y mágico. En ese mundo, el fuego no quema y el gas se apaga automáticamente. Así un anciano no correría el riesgo de quemarse o incluso de morirse a causa de un olvido. En ese mundo, bastaría con tener una idea para que ésta se realice. Si por casualidad un anciano imagina que está yendo del comedor a la cocina, el suelo se desplaza y lo lleva hasta la cocina, por ejemplo. Con ese desplazamiento, tendrá la sensación de andar como siempre anduvo. Uno de los grandes temas actuales es nuestra longevidad. ¿Cómo afrontarla sin excluir o maltratar a los ancianos? La heroína de La madre eterna busca soluciones y a veces las encuentra.

     

    LA HISTORIA DE LA NOVELA

     

    P- ¿Podría contar la historia de la novela?

    R- La madre de la narradora está casi ciega y casi sorda, tiene dificultades para moverse y come como un pajarito. Ante la imposibilidad de dialogar con esa madre, que se encamina hacia su centenario, la hija narradora le escribe a la madre que perdió ‒imaginaria– y le cuenta el drama que está viviendo.

    Pese a su edad, la madre real se conserva vivaz y hace lo que le da la gana. “Da chascos” a quienes intentan domarla con recomendaciones sobre los médicos, los remedios y la alimentación. O despide a su cuidadora; pero cuando la hija llega con una nueva, ella “por casualidad” reencuentra a la anterior, quien obedece sus caprichos sin chistar. Se trata de una anciana muy graciosa, que le hace poco caso a los miedos de su hija.

     

    LA PROLONGACIÓN DE LA VIDA

     

    P- Sus lectores van a reírse, pero también se las verán con cuestiones serias.

    R- Eso era obligatorio. Al reflexionar sobre la condición de la madre, la hija que narra la novela se pregunta hasta cuándo debe prolongarse la vida y cuestiona la conducta del médico, el cual procura vencer a la muerte a cualquier precio. La función del médico es la de tratar, y no la de prolongar la vida indefinidamente, sin tener en cuenta el costo objetivo y subjetivo de ello. A partir del momento en que la persona pierde su independencia, en caso de que quiera irse, hay que ayudarla. La vejez extrema puede ser tan sufrida como una enfermedad terminal. Si lo que queremos es humanizar el final, debemos respetar ese derecho a morir. En general no tomamos conciencia del mismo, pues nos educan para aceptar el sufrimiento. La narradora de La madre eterna no acepta esa educación.

     

    LA OBSESIÓN TERAPÉUTICA

     

    P- ¿Es usted favorable a la eutanasia?

    R- Estoy en contra de la obsesión terapéutica. Cuando alguien quiere morirse, compete al médico suspender el tratamiento y poner a disposición sus recursos a los efectos de facilitarle la muerte. Nadie desea morir, pero sí puede quererlo cuando su vida se vuelve insoportable. En ese caso, desoírlo es una crueldad.

    P- es difícil separarse de un ser querido…

    R- Por supuesto que es difícil. Por eso la hija de La madre eterna dice: «Cuando dices que quieres morir, yo me digo que sería mejor para que no sufras. Sin embargo, procuro silenciar tu deseo». La protagonista siempre es muy ambivalente, pues en esa situación no se puede no serlo.

     

    EL DRAMA DE CONVERTIRSE EN LA MADRE DE LA MADRE

     

    P- ¿Podría referirse al drama de convertirse en la madre de su madre?

    R- Ser la madre de la madre de uno significa perder a la madre, no tener más a la persona que cuida e imaginariamente nos escuda contra la muerte. Se trata de hacer un duelo dificilísimo, pues nos confrontamos con la decadencia de esa persona. En la novela, la narradora se refiere a su madre como a un pajarito al que se le quebró el ala.

     

    LA PARTICULARIDAD DE LOS QUE SON MUY ANCIANOS

     

    P- ¿Cuáles son las dificultades que existen en el cuidado de un anciano?

    R- Además de las dificultades objetivas –tales como la reorganización del espacio físico y el recurso del cuidador especializado– existen dificultades subjetivas con las cuales la mayoría de los cuidadores no están preparados para vérselas. Los viejos sufren debido a la pérdida de independencia, por eso tienden a ser negativos. Antes que nada, lo primero que dicen es no. Esta conducta se vuelve menos exasperante cuando uno entiende que ese no sirve para afirmar su independencia. El problema radica en que, al afirmar su independencia, esa persona corre el riesgo de hacerse daño o poner en peligro su vida, al salir sola a la calle, por ejemplo.

    En mi novela, son muchas las escenas en las cuales la hija se desespera al no lograr controlar a su madre. Y llega a la conclusión de que la edad le dio a ésta permiso para hacer lo que le da la gana. A los viejos puede comparárselos con los poetas, quienes tienen licencias de versificación, de sintaxis y de ortografía. Las licencias de los viejos son otras, no catalogables, pues ellos cambian el juego continuamente. Quien se ocupa de una persona anciana debe saber esto y bailar según la música.

     

    LA IMPORTANCIA DE LA ESCUCHA

     

    P- En la novela, el hermano de la narradora dice que ésta no respeta la libertad de la madre.

    R- No se puede dejar que la persona se exponga inútilmente al sufrimiento, que se caiga o que la atropellen. Es necesario evitar las fracturas, pues la rehabilitación de un anciano es difícil: después de una caída, viene la silla de ruedas. La persona que lo cuida debe protegerlo. Esto implica tener una táctica y requiere de un aprendizaje. Es inútil contrariar a un anciano, pues termina por enfurecerse y emperrarse. El cuidador debe ser particularmente ducho. Debe escuchar, porque cada uno es uno y hay que descubrir una forma de obrar.

     

    EL APRENDIZAJE DE LA PACIENCIA

     

    P- Esto significa que es posible aprender con los viejos.

    R- Sí, aprender a tener paciencia, a no exasperarse. La narradora de La madre eterna dice incluso que tiene miedo de comportarse «como una malvada en lugar de ser el corderito del buen pastor que la madre necesita». Teme perder el control. Creo que en ninguna otra situación he aprendido tanto como en este pasaje de ser hija a ser madre de mi madre, y esto quizá les sirva de consuelo a los que se encuentran en una situación análoga. Pero mi novela no se refiere solamente al duelo: habla continuamente del amor. Porque la hija ama a su madre y la madre está enamorada del sentimiento amoroso, y evoca constantemente la correspondencia con su marido.

     

    LA MADRE ETERNA – UNA NOVELA DE AMOR

     

    P- Usted también es una enamorada del amor

    R- El amor nos lleva al cielo, aunque también puede llevarnos al infierno. La madre eterna habla de la muerte y también del amor. El tema de la muerte a menudo es censurado, pero no es la censura lo que nos protege, sino la conciencia de que somos finitos y que la vida está siempre completa, independientemente de su duración.

  • ENTREVISTA A MARCOS PERES

    El Evangelio según Hitler, según Marcos Peres

     Se asume obsesionado con Jorge Luis Borges y fue al leer un cuento del argentino como nació El evangelio según Hitler. Polémica a un lado, Marcos Peres quiere mostrar que teorías de la conspiración hay muchas.

    Autora: Sara Otto Coelho

    ¿Y si Judas hubiese denunciado a Jesucristo no por maldad sino por un bien mayor que el mundo desconoce? En El evangelio según Hitler, primer libro de ficción del brasileño Marcos Peres, el dictador más odiado de la historia contemporánea desempeña un papel semejante al de una versión de Judas creada por el argentino Jorge Luis Borges: él no es la fuente de todo mal sino un hombre que sacrifica su nombre y reputación por un bien mayor. Sabe que será odiado para siempre, pero cree que el mal que va a infringir es necesario. Tras el éxito alcanzado en Brasil, El evangelio según Hitler llega a España, por la editorial Maresia Libros.

    Marcos Peres solía escribir y, al final, esconder, el manuscrito en un cajón. Nunca imaginó que el primer libro que publicaría tendría en Brasil una portada roja con una esvástica y el nombre de Hitler en relieve. Con su timidez asumida, el escritor, que también trabaja en el Tribunal de Justicia del Estado de Paraná jura a la periodista que nunca quiso provocar controversia.

    Pero, antes de la polémica, la inspiración. Marcos Peres se confiesa obsesionado con el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986). Por eso quiso homenajearlo aquí con una «interpretación grotesca. Hasta convertirlo en el germen del nazismo», explica. «La idea para El evangelio según Hitler nació tras la lectura del cuento Tres versiones de Judas, donde Borges escribe, precisamente, sobre tres versiones diferentes de Judas. «Una de las interpretaciones es diferente a la que conocemos en la Biblia: ese Judas cometió un acto maligno [denunciar a Jesús, lo que contribuyó a su muerte en la cruz], pero es un mal necesario para un bien futuro», cuenta Marcos Peres.

    Según dicha interpretación, solo existiría el bien después de este acto, tan maligno como altruista. «En la broma de Borges, Jesús renunció a su propia vida. Pero Judas hizo algo mucho más grande, renunció a la memoria, ya que sobrevivió su mala imagen en la historia universal. Me pareció muy herético, muy fuerte.» Marcos Peres tomó la idea, pensó extender las tres versiones de Judas y escribir una novela. «Quería que Borges fuese mi personaje porque lo conocía bien.» De ahí que el protagonista del libro sea un homónimo del escritor. «Tenía a Borges, tenía a Judas y necesitaba a alguien relacionado con el mal,» explica. Hitler fue el elegido por ser contemporáneo del escritor argentino. En cierto momento de la historia, el protagonista es introducido en el círculo nazi e inspira la idea de que el nazismo es un mal necesario de cara a un bien mayor, aunque secreto. Es decir, Hitler acaba por ser Judas al sacrificarse frente a la humanidad como la encarnación del mal. Jamás nadie hablará bien de Hitler en los libros de historia, del mismo modo que nadie elogia a Judas.

    Cualquier parecido en las páginas iniciales con el estilo ficcional de Dan Brown no es pura coincidencia. En la época, el autor de El código Da Vinci, cuya historia se centra en la familia secreta de Jesús, dominaba las listas de ventas de todo el mundo. No obstante, a pesar de tocar el tema de la religión, El evangelio según Hitler es una historia diferente. «La verdad es que hice una crítica a las historias de Dan Brown. El modelo que utilicé para escribir el libro es de Umberto Eco,» subraya.

    En el libro que el escritor y filósofo italiano lanzó en 2010, El cementerio de Praga, se da una teoría de donde varios hechos están vinculados a la conspiración. «Eco lo mete todo dentro de un caldero y, aunque esté conectado entre sí, al final dice: he escrito una teoría de la conspiración que en apariencia tiene sentido, pero no quiero que la compréis. Mirad todo con ojos críticos. A pesar de los hechos ser lógicos, son poco realistas. Es casi como Dan Brown solo que en el lado opuesto, porque Dan Brown inventa una teoría de la conspiración fácil y al final la vende. Ese es el secreto de su éxito, afirma Marcos Peres, que confiesa no ser fan del estilo.

    El libro empezó siendo una broma y Marcos escribió sin pudor, convencido de que el manuscrito acabaría en el cajón de su escritorio, como los anteriores. La escritura de este funcionario era «casi secreta, un acto de confesión sobre el papel,» explica. Pero el libro acabó por llegar a una editorial. «Se lo envié a un par de amigos, que me sugirieron que lo enviara a un concurso con pseudónimo. Estaba convencido de que no tenía ninguna oportunidad, ni aunque fuera por el título; y porque el premio Sesc es estatal.» Aun así lo envió. Como respuesta ganó el premio y una transformación muy brusca en su vida. «De un día para el otro tuve que declararme escritor, y salí con una portada muy polémica,» recuerda.

    Cuando el libro se publicó, Marcos intentó justificarse con miedo a las represalias hacia su familia. «Tuve miedo de que le dijeran a mi abuela: ‘Su nieto has escrito un Evangelio según Hitler.» Defiende que en la literatura no se puede tener miedo y pensar que pueda haber alguien a quien no le guste, o que le vaya a dar miedo. «En ese momento intento centrarme en qué pide la escritura. Esta tiene voz propia,» afirma. Vincular a Borges y a Hitler tampoco ayudó a disminuir la polémica. Le preguntaban si era nazi o ateo, «La portada roja con la esvástica fue un problema, jamás habría imaginado que mi primer libro iría asociado a una esvástica, y había mucha gente que no sabía si era ficción o no.»

    ¿Puede la religión ser una teoría de la conspiración? «Sí,» responde sin conservadurismo el autor. «La teoría de la conspiración existe en muchos aspectos de la vida, desde la religión hasta la creencia popular. Creo que debemos aprender a observar con una mirada más crítica.»

    Actualmente, Marcos Peres sigue trabajando en el Tribunal de Justicia. Conciliar ese trabajo con la profesión literaria no ha sido fácil y su objetivo es ser escritor a tiempo completo. La timidez empieza a quedarse a un lado. Un segundo libro fue publicado en Brasil en junio del año pasado. Se titula Que fim levou Juliana Klein y es una historia policiaca que transcurre en el país de la samba. «Mucho menos polémica,» promete.

  • ENTREVISTA A TONY BELLOTTO: RÍO NOIR

    Río de Janeiro: “Esta ciudad es un enigma a descifrar”

     

    Tony Bellotto nació en São Paulo en 1960. Guitarrista y compositor de Titãs, una de las bandas más influyentes del rock brasileño de los últimos 30 años, Tony se estrenó en la literatura en 1995 con la novela policial Bellini y la esfinge, a la que siguieron Bellini y el demonio (1997), Bellini y los espíritus (2005) y Bellini y el laberinto (2014). Las andanzas y pesquisas de Remo Bellini serán publicadas por Maresia Libros. Desde 1999, Bellotto presenta el programa Afinando a língua, en el Canal Futura, que parte de la literatura y de la música para hablar acerca de la lengua portuguesa y sus formas de expresión. La última incursión de Bellotto en el género criminal ha sido la edición de Río Noir, una colección de relatos policiales ambientados en Río de Janeiro.

     

    P- Todo libro especifica lo diverso, lo enmarca o acota, más aún tratándose de una antología. En este sentido, ¿podría sintetizar cuáles son los rasgos distintivos de la actual ficción policial brasileña?

    R- No hay una literatura policial brasileña propiamente dicha. Hay pocos autores que se dediquen específicamente al género; no obstante, a partir de las últimas décadas del siglo XX, la ficción noir ha ido adquiriendo un estatus de “culto” y muchos escritores han hecho uso de sus técnicas, si bien como una referencia posmoderna. Existen también algunas vertientes paródicas que operan con pastiches y clichés de la narrativa negra norteamericana. La gran literatura policial brasileña está en los periódicos, somos una nación pródiga en homicidios, Río de Janeiro especialmente. En esa avalancha de asesinatos hay una enorme variedad: crímenes de toda especie habitan nuestro imaginario con la misma intensidad con que figuran en los titulares de los diarios y noticieros de la televisión.

     

    P- Raphael Montes —tal vez uno de los jóvenes narradores brasileños con mayor proyección internacional— concluye su relato “La historia de Georges Fullar” con una crítica radical y feroz al género policial practicado en Brasil en los últimos años: “Tal vez así la novela policíaca brasileña por fin salga de la mierda en la que está sumergida”, ¿a qué mierda se refiere Montes, Sr. Bellotto?

    R- Montes se refiere a un cierto prejuicio que existe por parte de los críticos y lectores más “académicos”, que insisten en rotular la literatura policial como una forma narrativa menor. Eso es fruto del provincianismo inherente a la cultura brasileña como un todo. En mi opinión, un libro como Río Noir redime el género negro brasileño y lo saca de la mierda. Pero eso les toca a ustedes, lectores, juzgarlo.

     

    P- Río Noir contiene catorce relatos policíacos escritos por catorce autores y autoras brasileños, entre otros Alfredo Luiz Garcia-Roza, Victoria Saramago, Marcelo Ferroni, Adriana Lisboa, Luis Fernando Verissimo, Raphael Montes y usted mismo. ¿En qué medida esta antología representa una muestra de la ficción noir que hoy se escribe en Brasil? ¿Están todos los que deben estar o falta alguno? ¿Por qué seleccionó a estos autores (algunos de los cuales no son especialistas en novela negra)?

    R- Como dije anteriormente, en Brasil no hay muchos escritores “policiales”, especializados en el género. Lo cual, por otro lado, fue algo bueno, pues al invitar a escritores de diferentes estilos, el resultado ha sido, creo, una antología ecléctica, variada, tanto formal como temáticamente. Hubo algunos autores que no pudieron aceptar la invitación por estar ocupados en otros proyectos, pero en general a todo el mundo le tentó la oportunidad de aventurarse por la literatura policial. Todo escritor que se precie ha vivido grandes emociones leyendo a Poe, Conan Doyle, Agatha Christie, Hammett, Chandler, Simenon, Vázquez Montalbán…

     

    P- ¿Qué consignas les dio?

    R- La única instrucción fue que tenían licencia para crear lo que quisieran. Ésa fue también una de las premisas que Johnny Temple —el editor de Akashic y creador de la serie “Ciudades Noir”, a quien debo la honra de haber sido convidado a editar un trabajo tan estimulante— me indicó a mí mismo. El cuento de Arnaldo Bloch, por ejemplo, es de una creatividad que a mi parecer revoluciona la definición del género. Porque ¿qué es un cuento noir a fin de cuentas? La definición de noir, hoy en día, es tan vasta como la de jazz. Esta antología negra sobre Río es un contenedor en donde cabe de todo. Ateniéndonos a Edgar Allan Poe, el noir es, en esencia, una atmósfera, un clima.

     

    P- Los catorce relatos de Río Noir están estructurados en cuatro bloques (“Ciudad dividida”, “Fuentes murmurantes”, “Purgatorio de belleza y caos” y “Río Babilonia?), ¿a qué se debe esta organización?

    R- Leyendo los libros de la colección “Noir” de Akashic, reparé en que muchos de ellos estaban divididos en partes, no sólo con objeto de deslindar la amplia nómina de autores que participan en cada volumen, sino para establecer un sentido de orientación en relación con la ciudad abordada. Me inspiré en versos de canciones muy conocidas en Brasil para dividir los cuentos según una geografía subjetiva de Río. “Fuentes murmurantes”, por ejemplo, es un verso de la famosa Aquarela do Brasil que remite a las florestas que circundan e invaden el espacio carioca; mientras que “Purgatorio de belleza y caos” está tomado de una canción de Fernanda Abreu. Como músico, nunca puedo dejar de lado la música, nunca. Las otras dos secciones que articulan Río Noir —“Ciudad dividida” y “Río Babilonia”— aluden, respectivamente, al título de un libro muy leído en Brasil que analiza la cuestión urbana y social carioca, en donde las favelas conviven con complejos de edificios de lujo, estableciendo unas fronteras radicales dentro de la propia ciudad, y al carácter babilónico, multirracial y multicultural, excitante, de una metrópolis como Río.

     

    P- Cada cuento presenta como telón de fondo un barrio carioca —de Leme a Bangu, pasando por Lapa, Ciudad de Dios, Leblon, Floresta da Tijuca, Jacarepaguá, Ipanema o Copacabana—, ¿indicó usted a cada autor el barrio en donde debían situar la acción de sus relatos o eligieron ellos, libremente?

    R- La división por barrios, o áreas de la ciudad, es una de las “reglas” de Akashic. Al invitar a cada escritor, le daba libertad para escoger el barrio en el que le gustaría ambientar su relato. En cuanto uno era escogido, avisaba a los otros autores que aquel barrio ya tenía “dueño”. Fui el último en escoger.

     

    P- Por las páginas de Río Noir desfilan proxenetas, adivinas, coroneles, policías, narcos de las favelas, celebridades, timadores, turistas, detectives, periodistas, políticos, asesinos, editores, escritores y gigolós… un abigarrado microcosmos humano, pintoresco como poco para la mente europea, ¿quedó alguien fuera, Sr. Bellotto?

    R- Creo que no faltó nadie. Esa diversidad de tipos es una característica de la ciudad de Río y de cualquier otra metrópoli americana. Aparte de ser también un rasgo de la literatura policial contemporánea, que incorpora a sus filas personajes que transgreden los límites de los tradicionales criminales, policías, detectives y mayordomos del pasado.

     

    P- El gran protagonista de esta antología es sin duda Río de Janeiro. “Esta ciudad es un enigma a descifrar”, apunta usted en el prólogo a Río Noir, y la curiosidad se aviva e inquieta cuando reparamos en la cita de Rubem Fonseca que abre el libro: “La ciudad de Río no es el paraíso que se otea desde el Pão de Açúcar”. ¿En qué se cifra, Sr. Bellotto, ese enigma? ¿Queda desvelado tras la lectura del último de los relatos?

    R- Bueno, si algún lector español consigue descifrar el enigma de Río después de la lectura del último cuento, avíseme, por favor. Aún estamos intentando resolverlo, se lo garantizo. Lo que sí tal vez hayamos conseguido es proyectar una sombra en el soleado paisaje de esta maravillosa ciudad.

     

    P- Frente a las acusaciones de ser un mero entretenimiento de rápida deglución (un sambenito que el noir arrastra desde sus orígenes en los márgenes del establishment literario), muchos críticos literarios y aficionados a la lectura defienden con ardor que el noir es el género narrativo que con más profundidad de miras retrata la condición humana de principios del siglo XXI, mayormente urbana, diversa y desigual, babilónica, ¿cómo lo ve, Sr. Bellotto?

    R- Confieso que tengo un problema con la cuestión de los “géneros” literarios. Para mí existe la literatura, y punto. Un libro puede ser bueno, o malo… o así así. El género negro es sobre todo urbano, y las ciudades casi siempre aparecen como personajes fundamentales en las tramas. La definición de noir también es vasta. Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov, por ejemplo, son elocuentes muestras de literatura policial de altísima calidad.

     

    P- Río es una metrópolis solar, pero… ¿está usted de acuerdo, Sr. Bellotto, en que a menudo un exceso de luz y color —más que iluminar— ciega?

    R- ¡Sí! ¡Ciega, deslumbra… y asfixia! El calor de ese sol que se abate sobre Río en ocasiones consigue que no podamos ni razonar.

     

    P- Hay ruido y furia, brutalidad, crudeza a raudales en Río Noir. Sin embargo, en muchos de los relatos aflora el proverbial buen humor carioca, ¿cómo caracterizaría usted este tipo de humor, esa manera, digamos, de afrontar la vida de las gentes de Río? ¿Es un forma de supervivencia o de evasión?

    R- El humor es una cualidad fundamental del carioca. En las mayores tragedias, en las más profundas desgracias, el carioca es siempre capaz de reírse de sí mismo y hacer chistes con los asuntos más mórbidos. Eso quizá explique cómo poblaciones tan desasistidas consiguen sobrevivir en condiciones infrahumanas, como encontramos en las favelas, en donde no hay ni alcantarillado y sobran tiros y violencia generalizada.

     

    P- Entre tanta violencia (sexual también), cabe el amor. En este sentido, destaca la ternura del cuento de Alfredo Luiz Garcia-Roza, “El botín”. El personaje de Rita, la joven putilla enamorada de Ratón, un proxeneta de poca monta, es entrañable.

    R- Es una bella historia de amor y lealtad entre dos seres marginales: flores en las grietas. Hay más amor de lo que parece en Río Noir. Hay crímenes motivados por venganza o resentimiento amoroso, y también criminales inadvertidamente asaeteados por Cupido.

     

    P- Usted forma parte del grupo de rock Titãs, un referente del rock brasileño, ¿cómo llegó a la novela negra y cuáles son sus referentes literarios favoritos? ¿De qué mimbres está hecho Remo Bellini, el detective paulino cuyos casos (cuatro hasta la fecha, que también publicará Maresia Libros) viene escribiendo desde 1995?

    R- El deseo de escribir me viene de la infancia, paralelo al de ser un guitarrista de rock. A los 33 años ya era un músico profesional, pero me faltaba cumplir el sueño de la literatura. En aquella época la novela policíaca me pareció más fácil para iniciar una carrera literaria, pues había un camino a seguir (un enigma a resolver). Así nació Remo Bellini. Es un descendiente directo de Philip Marlowe, de Chandler, aunque en su ADN también lleva genes de Arturo Bandini, de John Fante, y de Nick Adams, de Hemingway. Aparte de éstos, también me han inspirado mucho Vázquez Montalbán, Simenon, Hammett y Rubem Fonseca.

     

    P- Aunque sus descendientes sean norteamericanos, Remo Bellini es un detective cien por cien brasileño. Caracterícelo con tres adjetivos, por favor.

    R- Melancólico, existencialista y romántico.

     

    P- Cambiemos de tercio, Sr. Bellotto. ¿Cree usted que los atletas españoles tienen motivos para preocuparse del zika?

    R- Creo que no, la epidemia ha remitido con la llegada del invierno. Además, ellos tendrán cosas peores de las que preocuparse. Esquivar las balas perdidas, por ejemplo. Es broma, la ciudad será tan segura como cualquier otra metrópoli en donde se hayan celebrado unas Olimpiadas.

     

    P- La película Ciudad de Dios es un reflejo de lo que en verdad sucede en los barrios más pobres de Río de Janeiro?

    R- Sí, un retrato tal vez incluso más romántico de lo que sucede hoy en día.

     

    P- ¿Es Brasil un país tan corrupto?

    R- Por desgracia, las evidencias apuntan que es un pozo de corrupción sin fondo.

     

    P- Por último, Sr. Bellotto, ¿algún aviso o consejo a los navegantes españoles que quieran cruzar el gran charco y asistir a las Olimpíadas?

    R- Vengan, no se echen atrás, Río es fascinante. Y, como decía Vinícius de Moraes: “Son muchos los peligros de esta vida, sobre todo para quien tiene pasión”.

     

     

    MARESIA LIBROS

    Colección: MARESIA NEGRA
    Género: Narrativa policíaca
    Traducción: Juan Pablo Villalobos
    Diseño de colección y cubierta: Eduard Serra
    Formato:
    14×21,3 cm
    304 páginas
    Rústica sin solapas impresa a doble cara
    ISBN: 978-84-944501-8-1
    P.V.P.: 21,50€
    Fecha de publicación: Junio de 2016

     

    TEXTO DE CONTRACUBIERTA

    La novela negra ha roto sus fronteras. Desde Baker Street y los barrios bajos de Estados Unidos, ha saltado al Mediterráneo, los países nórdicos, Extremo Oriente… y Brasil. Río de Janeiro —«purgatorio de belleza y caos», como cantó Fernanda Abreu— es el escenario de catorce relatos policíacos escritos por algunos de los narradores brasileños más afamados del género: entre otros, Alfredo Luiz Garcia-Roza, Victoria Saramago, Marcelo Ferroni, Adriana Lisboa, Luis Fernando Verissimo, Raphael Montes y Tony Bellotto, quien además edita la compilación y redacta un esclarecedor prólogo acerca del género negro en las letras brasileñas.

    Cada cuento presenta como telón de fondo un barrio carioca —de Leme a Bangu, pasando por Lapa, Ciudad de Dios, Leblon, Floresta da Tijuca, Jacarepaguá, Ipanema o Copacabana—, dibujando un vasto mosaico urbano por el que desfilan proxenetas, adivinas, coroneles, policías, narcos de las favelas, celebridades, timadores, turistas, detectives, periodistas, políticos, asesinos, editores, escritores y gigolós.

    Río —una ciudad babilónica, fracturada entre una clase media cosmopolita y una población desamparada en comunidades miserables, quintaesencia de un país de enorme desigualdad social y escandalosa violencia— es un enigma a descifrar cuyo secreto va mucho más allá de las vistosas postales turísticas, pues a menudo —como bien saben todos los amantes del noir— un exceso de luz y color —más que iluminar— ciegan.

  • Suspendisse venenatis lectus

    Sed tincidunt nunc at feugiat scelerisque. Donec bibendum aliquam rhoncus. Donec in lacinia mauris. Suspendisse at tempus dolor. Phasellus cursus nunc in varius convallis. Sed lorem dui, ullamcorper sed neque eu, dictum ultrices dui. Quisque tempus nibh sit amet metus luctus, eu pellentesque dolor vulputate. Nunc porttitor turpis et sapien mattis accumsan. Aliquam nunc libero, viverra vel vulputate a, laoreet et ligula. Cras id purus a mauris vestibulum sodales. Suspendisse sed justo consequat, fringilla ex ut, vulputate nulla. Cras porttitor mauris ante, et commodo tortor auctor iaculis. Cras porttitor non purus in feugiat. Curabitur arcu tortor, consectetur sed ultricies ac, pulvinar at lacus.

    Praesent commodo ante quis libero tristique blandit. Suspendisse venenatis lectus sit amet dolor scelerisque euismod. Curabitur venenatis enim fermentum, pellentesque diam ac, vehicula est. Suspendisse a porttitor sem. Mauris pellentesque finibus tortor, nec lacinia est facilisis ac. Vestibulum ante ipsum primis in faucibus orci luctus et ultrices posuere cubilia Curae; Curabitur euismod iaculis sodales. Sed nec tincidunt ante, nec mattis mi. Proin in dolor ultricies, molestie tellus ut, commodo nibh. In dignissim, arcu id pulvinar tristique, neque quam vulputate risus, ut vestibulum sapien lorem sed urna. Maecenas mollis nisi in lectus finibus aliquam. In at odio tellus. Suspendisse euismod ligula a mauris egestas porta.

  • Nullam ut ante at lectus viverra congue

    Morbi quis pellentesque odio, nec rhoncus mi. Praesent venenatis augue at tortor vestibulum tincidunt. Mauris porttitor non nunc vel aliquam. Aliquam erat volutpat. Cras elit libero, aliquet nec arcu at, condimentum aliquam lectus. Mauris sed elit eu ex vestibulum viverra quis congue purus. Sed eget laoreet metus. Praesent finibus dapibus facilisis. Phasellus laoreet augue ut dolor auctor euismod. Morbi pellentesque turpis tellus, vitae pellentesque est tempor laoreet. Nullam ut ante at lectus viverra congue. Integer sollicitudin malesuada magna, nec vulputate nibh sollicitudin ut. Suspendisse condimentum, arcu quis gravida aliquam, justo eros luctus erat, luctus interdum mi lacus et neque. Praesent est urna, consectetur ac turpis a, tincidunt ultricies ligula. Nunc tortor nunc, ultricies id ex ut, consectetur blandit magna.

    Sed tincidunt nunc at feugiat scelerisque. Donec bibendum aliquam rhoncus. Donec in lacinia mauris. Suspendisse at tempus dolor. Phasellus cursus nunc in varius convallis. Sed lorem dui, ullamcorper sed neque eu, dictum ultrices dui. Quisque tempus nibh sit amet metus luctus, eu pellentesque dolor vulputate. Nunc porttitor turpis et sapien mattis accumsan. Aliquam nunc libero, viverra vel vulputate a, laoreet et ligula. Cras id purus a mauris vestibulum sodales. Suspendisse sed justo consequat, fringilla ex ut, vulputate nulla. Cras porttitor mauris ante, et commodo tortor auctor iaculis. Cras porttitor non purus in feugiat. Curabitur arcu tortor, consectetur sed ultricies ac, pulvinar at lacus.

  • Donec tristique felis ac enim congue

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. In semper finibus molestie. Donec tristique felis ac enim congue, ultrices finibus mi aliquet. Fusce sagittis placerat justo et molestie. Ut interdum vulputate nunc ac viverra. Suspendisse magna mi, varius nec lacinia id, sodales vel urna. Aenean feugiat pulvinar velit, a vestibulum leo eleifend sit amet. Duis porta mi vel elit dictum, quis sodales ante malesuada. Suspendisse arcu eros, sodales ac nulla vel, imperdiet dictum quam. Nullam cursus, urna eget aliquam sollicitudin, arcu felis consectetur ex, id faucibus quam velit at neque. Ut fringilla, ipsum varius tempor finibus, risus arcu varius tellus, in aliquet lacus orci vel felis.

    Morbi quis pellentesque odio, nec rhoncus mi. Praesent venenatis augue at tortor vestibulum tincidunt. Mauris porttitor non nunc vel aliquam. Aliquam erat volutpat. Cras elit libero, aliquet nec arcu at, condimentum aliquam lectus. Mauris sed elit eu ex vestibulum viverra quis congue purus. Sed eget laoreet metus. Praesent finibus dapibus facilisis. Phasellus laoreet augue ut dolor auctor euismod. Morbi pellentesque turpis tellus, vitae pellentesque est tempor laoreet. Nullam ut ante at lectus viverra congue. Integer sollicitudin malesuada magna, nec vulputate nibh sollicitudin ut. Suspendisse condimentum, arcu quis gravida aliquam, justo eros luctus erat, luctus interdum mi lacus et neque. Praesent est urna, consectetur ac turpis a, tincidunt ultricies ligula. Nunc tortor nunc, ultricies id ex ut, consectetur blandit magna.