La madre eterna

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A sus 98 años, la madre de la protagonista de este bello y conmovedor relato es frágil, como cristal: camina con dificultad, apenas ve ni oye, come como un pajarillo y sufre olvidos cada vez más frecuentes. Ha dejado de ser quien era: una mujer resuelta y risueña, vivaz e independiente. Su hija, testigo de esta decadencia, aprenderá a asumir a marchas forzadas una responsabilidad de la que nadie nos advierte y para la que nadie nos prepara: la de ser madre de nuestra madre.
Para paliar su creciente sentimiento de orfandad y de incomunicación —pero también para restañar las heridas de un duelo que se prolonga más de lo debido a causa de la longevidad de su progenitora—, la hija escribe un diario en donde recrea a la madre imaginaria capaz de oírla y reconfortarla que tuvo y perdió: una madre que un día fue un escudo ante la muerte, invencible y eterna, como todas las madres.

 

BETTY MILAN

Betty Milan (São Paulo, 1944) se licenció en medicina en la Universidad de São Paulo y, tras especializarse en psicoanálisis en Francia con Jacques Lacan, fundó el Colegio Freudiano de Río de Janeiro. Autora de novelas, ensayos, crónicas y obras de teatro, ha colaborado en los principales
periódicos brasileños y ha sido columnista de la Folha de São Paulo y de la revista Veja. «Escribí La madre eterna para superar un drama personal: la extrema vejez de mi madre. Gracias a su escritura, logré aceptar el pasaje de la condición de hija a la de madre de mi madre y elaborar un duelo antes incluso de que ella muriera. Ojalá su lectura sea de ayuda a quienes se encuentren en una situación análoga.»

«Un emotivo relato, por la delicadeza y franqueza con la que la autora narra el paso de ser hija a ser madre de la
madre.»

—Fernanda Torres

«El tema —la muerte— es tratado con una delicadeza fuera de lo común. He leído La madre eterna con arrobo y
emoción.»

—Mario Sabino