Maresia es una editorial independiente que nace, en este otoño de 2015, en la ciudad de Barcelona, con la ilusión de editar y difundir entre el público lector de España y Latinoamérica una muestra significativa de las letras brasileñas.

En Maresia nos anima el deseo de que éstas sean seguidas de manera regular por los agentes y las gentes del ecosistema del libro en español, tal como la literatura anglosajona, francesa, argentina o nórdica.

Un mundo, muchas voces.

Quiénes somos

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Mercedes Vaquero Granados

Directora editorial

 

Barcelonesa, nacida en las afueras de la Ciudad de los Prodigios, en el siempre olvidado y ninguneado asentamiento obrero de Ciudad Meridiana, Merche es el alma máter de Maresia.

En su primera juventud (Merche es eternamente joven), simultaneó en la Universidad de Barcelona el estudio de los misterios de la teología y los no menos misteriosos enigmas de la filosofía, sobre todo de aquellos más apegados a la tierra. Antes de fundar Maresia, probó de todos los platos del mundillo editorial: librera en la Blackwell´s Bookshop de Oxford (Inglaterra); encargada del departamento de prensa de la editorial Gedisa; lectora de originales en inglés y portugués para Tusquets y Literatura Mondadori; traductora de Ken Robinson, Karen Armstrong, Greil Marcus, Raphael Montes, Daniel Galera, Chico Buarque y Marçal Aquino, entre otros.

La referencia inicial a «la Meri», no es una caprichosa nota pictórica de este biógrafo. Viene a cuento porque ahí radica parte de su peregrina idea de dar a luz una editorial especializada en publicar una literatura tan exótica y lejana para el público lector hispanohablante como la brasileña. Dice la leyenda que, de vuelta de un largo viaje por tierras del Brasil que vivió con ojos de enamorada, aún bajo los efectos de una añoranza de campeonato, de visita en casa de sus padres, plantada ante la ventana de su cuarto de la niñez, miró cara a cara la fealdad de los grises edificios del barrio y se dijo que ya era hora de saldar una vieja cuenta pendiente con ellos. (Un desquite metafórico, poético, simbólico si quieren.): «Contra el mal rollo, una modesta editorial en donde cada libro publicado sea una saudade: un pellizco en el alma que hiera y consuele. Este olor dulzón a mar y a frutos prohibidos que no se borra de la piel, Maresia, es tu nombre».

Eduard Serra

Diseño gráfico corporativo

 

Nacido en Valls (Tarragona), Eduard estudió diseño gráfico a finales de los ochenta (unos tiempos, ay, de vino y rosas) en las viejas instalaciones de La Massana, una de las escuelas de bellas artes más reputadas de Barcelona (los cócteles, además, eran inolvidables). Tras licenciarse a trancas y barrancas —y quién, que no se precie, transcurre así sus estudios— y vagar unos años por el limbo del desempleo (una experiencia muy común entre diseñadores y diseñadoras, para nada una leyenda urbana), Eduard trabajó en el departamento gráfico de Chupa Chups, la conocida marca de caramelos con palito promocionada mundialmente por el inolvidable Johann Cruyff (un sueño de su niñez, cumplido en cierta manera). También arrendó su ingenio para Chipie (grafismo, packaging y etiquetaje para ropa, que si bien no le hizo muy feliz sí satisfizo en parte su innata elegancia y buen gusto en el vestir); así como para la agencia publicitaria Strike, en donde —esta vez sí— reconocieron su sutil savoir faire y desempeñó tareas propias de un director de arte, desarrollando campañas para Camel, Beefeater o In-edit. Y de ahí…, el salto a la televisión (en concreto a TV3, la televisión pública catalana), esta vez diseñando el grafismo de diversos programas de televisión (entre ellos Toon Toon…), que compaginó (más que nada por añoranza de los riesgos y de una mocedad canallesca de barras de bar y luces de neón) trazando la imagen corporativa de varias discotecas de Barcelona encuadradas en el boom de la lisérgica música electrónica y el diseño de elepés y cedés.

Vapuleado (y quien no) por el maelstrom de la Gran Crisis Penúltima, decidió dejarse llevar de nuevo y centrar su actividad profesional en la que a fecha de hoy —con Eduard mañana no se sabe— es su última pasión: la creación de hermosas y atrevidas cubiertas (o fracs) para los libros de editoriales independientes (siempre independientes: por si no ha quedado claro hasta ahora, Eduard va a su bola, por libre) como Navona, Meteora o Maresia, en donde —si tuviéramos un arcón rezumante de plata o una buena bodega— no dudaríamos en arrendar sus servicios a tiempo completo. Pueden comprobar su arte en eduardserra.net.

Siempre abierto a nuevos trabajos. No dudes en contactar con él.

José A. Cabello Largo

Coordinador editorial

 

Nació en Capilla, un pueblo de poco menos de trescientos habitantes suspendido sobre unos riscos de la sierra extremeña de La Serena que, cuando hay nubes, parece que flote como un velero en el aire. Extremadura es una de las regiones más injustamente olvidadas y menos conocidas de España. «Anótalo», me indica con un golpecito en el hombro el contramaestre Cabello Largo, el segundo de a bordo en Maresia. Al igual que Merche, también es hijo de inmigrantes, y también se crio en un barrio proletario: La Torrassa, un distrito de L’Hospitalet de Llobregat en donde la vida, como en Ciudad Meridiana, transcurría al margen de la Barcelona condal. De esos islotes llenos de tesoros que son las calles cuando somos niños recuerda un hilo invisible que le conducía entre el dédalo de calles hacia un puesto de tebeos y novelas del oeste y ciencia ficción de viejo.

Ya sea por un vago romanticismo, por simple insensatez juvenil, o porque solo hubiera hallado ese hilo, cursó filología castellana en la Universitat Autònoma de Bellaterra. A sus maestros —Sergio Beser, Alberto Blecua, Juan Carlos Martínez, Francisco Rico— y maestras —Carme Riera, Dolors Oller— les debe el haberle dado a probar la dulce ambrosía de los clásicos. Et in Arcadia egoUbi sunt?… Tras unos años deambulando como becario machaca saltó al ruedo del («jodido, maravilloso», ojo, son palabras suyas, del contramaestre) mundo editorial como coordinador de publicaciones en Gedisa, un sello especializado en ensayo en donde tuvo la oportunidad de aprender de qué iba lo de editar y comercializar un catálogo de libros, gracias a la generosidad y magisterio de su director, Alfredo Landman.

Pero ná es eterno… —como canta Camarón—, y nuestro contramaestre, en la cresta de la Gran Crisis Penúltima, tuvo que abandonar su dorada labor en tan grata casa editorial. On the ocean…, de nuevo. Más sabio, sí, pero también más viejo, más desgastado por la vida y la muerte. A Merche Vaquero (¡oh, capitana, mi capitana!) y Maresia les debe haber aplazado el avío del petate, reunir sus magros ahorros y retornar a su pequeña aldea a cuidar un rebaño de cabras y ovejas, a la sombra de los robles y encinares de la majada. Es decir, haber recobrado el hilo invisible de los libros.

Estos tres azares, trenzados, son los mimbres de Maresia Libros,
queridos lectores y lectoras.

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